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Salvar los arrecifes de coral, una tarea urgente

07/21/2023

Expertos científicos en asuntos ambientales llevan años advirtiendo que, como consecuencia del calentamiento global, la humanidad está cada vez más expuesta a sufrir desastres atmosféricos y cambios vertiginosos en el medio ambiente que inciden fuertemente sobre nuestra biodiversidad. La propia naturaleza reafirma esa preocupación al hacer evidente el continuo elevado en los niveles del mar, la acentuación de sequías en las selvas, los problemas relacionados a la erosión costera, el incremento en fenómenos meteorológicos que provocan tormentas e inundaciones, los cambios drásticos en las temperaturas y las olas de calor, entre otros.

Así las cosas, investigadores de distintas partes del mundo han coincidido al atribuir la mayor parte del resultado del calentamiento global a la emisión de gases de efecto invernadero, que también resulta de las actividades humanas invasivas que destruyen y contaminan el ecosistema. Señalan, a su vez, la acelerada reducción en la capacidad de nuestro ambiente para absorber carbono de la atmósfera, al extremo que se indica que, actualmente, se libera más carbono del que podemos almacenar. A esto se añade la sistemática reducción de nuestra naturaleza para producir oxígeno, tanto por nuestros bosques como por nuestros océanos. Sin dudas, un panorama alarmante de cara al futuro.

En Puerto Rico, por ejemplo, ha surgido la preocupación en la comunidad científica en torno a los efectos del cambio climático sobre nuestros arrecifes de coral, al ser estos un importante productor de oxígeno y un buen absorbente de bióxido de carbono. Tal inquietud no es poca cosa, máxime si consideramos al arrecife de coral como uno de los sistemas naturales más importantes, espectaculares del ambiente oceánico, ya que es hogar y alimento de muchas especies.

Según explica el doctor Samuel Suleimán, fundador y actual presidente y director ejecutivo de la Sociedad de Ambiente Marino (SAM) de Puerto Rico, los corales, además de servir de hábitat para peces y otros animales marinos, ayudan a controlar los problemas de erosión costera al proteger las orillas del mar del fuerte oleaje. Se trata de una situación que, como sabemos, ha impactado fuertemente todo nuestro litoral, principalmente tras el paso de los huracanes Irma y María en septiembre de 2017.

Cuenta Suleimán que, desde hace varios años y como una de las consecuencias del cambio climático, los corales que habitan en las aguas de nuestro archipiélago han sido impactados por una fuerte enfermedad bacteriana que provoca la perdida de sus tejidos, lo que detiene su crecimiento, disminuye significativamente la habilidad de adquirir nutrientes y oxigenación, los deja en carne viva e incita su muerte.

En Puerto Rico, agrega el científico, miles de colonias de corales han sufrido de esta enfermedad, de la cual no se ha precisado aún su patógeno. La isla de Culebra, con sus aguas tibias y cristalinas, es una de las zonas de mayor impacto, razón por la que se ha convertido en el foco del trabajo que realiza la SAM, una organización sin fines de lucro dedicada al estudio y a la conservación de los recursos del mar.

“Cuando el coral muere queda el esqueleto. Ese esqueleto deja de recibir sangre y se desmorona, y como ya no es atractivo para los peces, comienza a perderse”, abunda el científico, quien puntualiza que “desde el huracán María al presente, solo en el área de la Playa Melones, en Culebra, 75,000 corales de 76 especies, incluyendo corales blandos, han muerto”.

Datos de la SAM informan que de ese grupo de corales muertos se han logrado rescatar cerca de 200 pedacitos que quedaron dispersos en el fondo del mar. Con esa muestra comenzó la etapa inicial del experimento para el restablecimiento de corales, una iniciativa que cuenta con el apoyo económico del Programa de Ambiente de Banco Popular.

“Trabajamos con la restauración de los arrecifes de coral utilizando el crecimiento asexual de los corales para provocar que estos crezcan más rápido. ¿Cómo lo hacemos? Recubrimos con cemento corales muertos para evitar la bio-erosión y mantener la estructura arrecifal existente. Se fijan micro fragmentos de corales vivos, que han mostrado resistir la enfermedad, en los esqueletos de corales cubiertos con cemento con el propósito de estimular el crecimiento del arrecife donde originalmente existía un coral vivo”, detalla el profesor Suleimán.

Para el proceso de reconstrucción de las colonias de corales muertos, los científicos de la SAM idearon la creación de moldes tridimensionales en cerámica y silicón para desarrollar una especie de coral artificial que hace que los peces se sientan protegidos al habitarlos. “Hasta el momento tenemos un 98% de supervivencia y aún estamos en la fase de ver cuánto es realmente su crecimiento”, sostiene.

Este proyecto de la SAM, nombrado Restablecimiento de corales exterminados por la enfermedad de pérdida de tejido, SCTLC, es único en su clase; una iniciativa innovadora que solo se desarrolla en Puerto Rico y que ya ha comenzado a llamar la atención de científicos en diversas partes del mundo.

Banco Popular, a través de su Programa de Ambiente, ha calibrado bien la importancia de este proyecto porque, ante todo, reconoce el desequilibrio ambiental que provoca la perdida de arrecifes de coral en nuestras playas y costas, además de estar consciente de que su protección aporta a mantener un balance adecuado en nuestra biosfera, a la vez que contribuye a la sustentabilidad alimentaria.

Por eso, la principal institución bancaria de Puerto Rico se ha convertido en una mano amiga de la SAM, aportando recursos para la compra de materiales y equipo, así como financiando otras áreas del proceso de investigación científica de esta entidad.

Arrecife de coral de Culebra

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